RESCATE DEL PATRIMONIO
"NUNCA HABÍA SENTIDO UN OLOR ASÍ EN LOS LIBROS"
Sebastián Pérez Parry, museólogo del IPCSH, participó del rescate de libros en bibliotecas universitarias de Bahía Blanca afectadas por la inundación.
“Lo que más me impactó fue el olor de los libros, un olor rarísimo como ácido. Era una cosa impresionante. Nunca había sentido un olor tan fuerte. No se podía estar en toda la universidad porque todos los libros generaban ese olor que era la mezcla de la humedad y los hongos que se estaban generando”.
Sebastián Pérez Parry es licenciado en museología y bibliotecario en el Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH-CONICET) del CENPAT de Puerto Madryn, y el pasado fin de semana estuvo en la ciudad de Bahía Blanca colaborando voluntariamente con bibliotecas de la Universidad Nacional del Sur, en el rescate de libros seriamente dañados por la última gran inundación.
“Estuve unos días colaborando con el Instituto de Matemática de Bahía Blanca, a instancias de su bibliotecaria, María de los Ángeles Meza, principalmente haciendo diagnóstico. Y en otras bibliotecas que dependen de la Universidad Nacional del Sur: la Biblioteca Central y la Biblioteca de Humanidades. Todas las bibliotecas sufrieron bastantes pérdidas en distintos grados, siendo la Biblioteca Central la más afectada. Dos subsuelos con toda la colección completa quedaron bajo el agua. Me sorprendió que en menos de cuatro días ya se estaban desarrollando hongos a una velocidad impresionante. El día que estuve trabajando hacían más de 40 grados de calor y una humedad por arriba de 60%, más el encierro y los lugares oscuros donde estaban los libros, hizo que se generaran hongos terriblemente rápido”.
El técnico del CENPAT describió que “en este tipo de procesos hay dos trabajos para realizar: uno de rescate, que es sacar los libros del agua, ponerlos a secar; y clasificar el material”. Y asegura que “va a haber trabajo para varios años”. En esta semana de trabajo resolvieron la eliminación de varias colecciones. Luego de constatar en línea si otra biblioteca del país dispone de ese mismo material, y el material está mojado, se elimina. “Había toneladas de libros para eliminar. Conté más de 20 volquetes llenos de libros para tirar. Lo que era patrimonio propio de la universidad, generado por la propia universidad, las tesis, por ejemplo, o publicaciones propias de la universidad, que difícilmente otra universidad del país lo tenga, es lo que se trataba de rescatar”. Además manifestó que la tarea se complejizó dado que había vuelto a llover, y en combinación con el calor, generaba muchísima humedad, lo que les obligaba a abrir las ventanas de las bibliotecas para ventilar el olor.
Por último, el museólogo rescata algo positivo de toda la experiencia: “Hubo, y está habiendo, muchísimo asesoramiento y acompañamiento de personas que ya habían estado en tragedias similares. Hubo charlas por videoconferencia del Consejo Internacional de Museos (ICOM), de la Universidad de Buenos Aires, de la Facultad de Filosofía y Letras, que estuvieron asesorando durante todos los días que estuve. También gente del Archivo Histórico de Córdoba. Porque el tema de rescate y restauración no es lo mismo verlo desde la teoría de la bibliotecología que verlo en la práctica. Había mucha gente, por suerte. Cualquier cantidad de voluntarios que permitió que se puedan sacar todos los libros rápidamente de los subsuelos que, todavía, tenían hasta un metro de agua”.
El próximo 28 de marzo a las 17:00 se realizará en el CCT CONICET-CENPAT de Puerto Madryn una charla a cargo del museólogo Sebastián Pérez Parry, sobre su estadía de seis meses en Caernarfon, Gales, en la que tuvo a cargo la restauración de la antigua capilla Engedi, donde Lewis Jones y sus compañeros se atrevieron a soñar con una comunidad galesa lejos de las costas británicas.